El otro día me encontré a "la Chati"
Llevo mas de 5 años trabajando fuera de España, actualmente resido en Malta, una pequeña pero preciosa isla del Mediterráneo que pertenece a la Unión Europea.
Por suerte, suelo viajar a España, en concreto a Madrid, el lugar en el que nací y crecí durante mas de 6 lustros. Allí también estudié Bachillerato y donde conocí a “La Chati”.
La Chati era la conserje del Instituto, la llamábamos Chati porque ella llamaba a todos los alumnos chati, chatita, chatito…. La Chati es una mujer entrañable y siempre creías que estaba de buen humor.
He pensado que la Chati merece un articulo en mi LinkedIn porque, no solo yo, sino mucha gente, le debemos de dar las gracias por estar donde estamos.
¿Por qué?, no por su profesión, por lo buena conserje que era o no, sino por el ser humano que es. La Chati es la típica persona que cuando suspendías y creías que el mundo se había acabado, ella estaba allí. Cuando una chica no quería salir contigo, ella estaba allí. Cuando se habían reído tus compañeros de ti, la Chati estaba allí. Ella siempre te animaba y te decía “chatito, … no es el fin del mundo, ya veras como la próxima vez apruebas”, o “¿esa? Esa no sabe lo que se pierde …”.
Pues bien, estaba yo tomándome unas cañas con mi hermana y mi cuñado, cuando oigo una voz muy familiar preguntar si, aunque no es cliente, puede su nieto entrar al baño del bar, ya que es una urgencia.
Después de que…. más de 10 años?, mi memoria trajo en décimas de segundo un aviso de que era alguien familiar. Me acerqué a ella, la abrace y me dijo que hacia dos años que se había jubilado. Le conté qué había sido de mi, que había emigrado y que me iba bien, se lo comenté porque quería compartir mi felicidad con ella pues, parte de ella, le pertenece. Le di las gracias y ella me confesó también que los mejores momentos de su trabajo fueron los de mi adolescencia.
La Chati me animo a mi y a muchos otros en momentos de nuestra vida de adolescente, una fase tumultuosa, convulsa e incierta. Ella también te regañaba cuando te veía por los pasillos, porque sabia que estabas haciendo pellas. O cuando estabas haciendo el gamberro. La Chati es una de esas personas que formaron parte de tu vida y te enseñaron a crecer y a seguir viviendo. Por eso, desde aquí, gracias Chatita.